El fin de semana fue un verdadero terremoto para la política de San Luis Potosí. ¡Un caos absoluto! Entre acusaciones de compra de votos, peleas internas a muerte y la intervención descarada de partidos ajenos, la situación se desbordó por completo.
En el PAN, la guerra fue total. Lidia Argüello, furiosa por perder la dirigencia estatal, no tuvo piedad y lanzó durísimas acusaciones contra el alcalde Enrique Galindo.
Lo acusó de utilizar recursos del municipio para “comprar votos” y manipular la elección en favor de Verónica Rodríguez, quien finalmente se reeligió como líder del partido. Según Argüello, el PAN está quedando como un “partido de holograma”, totalmente desvirtuado por la avaricia y los intereses personales.
Verónica Rodríguez, que obtuvo 62 de 96 votos, no se quedó atrás. Aseguró que su reelección fue limpia y que su partido seguirá siendo «abierto» a todos, incluso al apoyo del mismo Galindo. Sin embargo, Alejandro Zapata, exalcalde de la capital, dejó claro que el PAN necesita una “limpia interna” para acabar con la injerencia de “manos externas”.
Pero el escándalo no terminó ahí. En el PRI, las cosas también se pusieron muy feas. José Jonguitud, funcionario de la capital, denunció que Alberto Rojo, secretario técnico del PRI, intentó atropellarlo. Esto desató una denuncia por lesiones ante la Fiscalía. Rojo, claro, negó todo y se preparó para demandar a sus acusadores.
Y como si fuera poco, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) también se vio envuelto en un escándalo por manipulación y coacción de votos en las elecciones de las Juntas de Participación Ciudadana. Los funcionarios municipales Martín Reyna y Roberto Agrás fueron señalados por su intervención en el proceso, mientras que las autoridades electorales brillaron por su ausencia, limitándose a ser simples «observadores».
Este fin de semana dejó claro que la política en San Luis Potosí está atrapada en una guerra sucia donde los intereses personales y la manipulación están al frente, mientras la ciudadanía sigue olvidada. ¡La política está hecha un lodazal y los potosinos son los grandes perdedores!
