Activista reclama falta de atención a Diputada Local.
Con un grito desgarrador que evidencia la negligencia de las autoridades, una mujer víctima de violencia alzó la voz contra lo que calificó como una completa indiferencia de las instituciones que deberían protegerla. Frente a la inacción de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) y su presidenta, Giovanna Argüelles, la afectada clamó desesperadamente por la intervención de la Diputada Aranza Puente.
«¡Nos tienen abandonadas! ¡Llevamos años pidiendo justicia mientras los delincuentes son premiados!», acusó en un potente mensaje que dejó en evidencia el abandono institucional. Con la voz entrecortada, la mujer, madre y mexicana, denunció un sistema que, según sus palabras, prefiere proteger a los abusadores antes que a las víctimas.
La mujer narró su calvario de más de una década, tiempo en el que ha enfrentado violencia constante, incluso por parte de las mismas autoridades. “Una policía me tronó los dedos en la cara. ¿Eso es justicia? ¿Eso es protección?”, cuestionó indignada, mientras el público presente compartía su incredulidad ante la magnitud del problema.
Entre lágrimas y furia, señaló que los recursos del Instituto de las Mujeres son «desperdiciados en burocracia inútil», mientras que las víctimas sufren en silencio. Además, criticó la hipocresía del secretario general de gobierno, Guadalupe Torres, quien se atrevió a decir que «no hay violencia en el estado».
Con dureza, exigió acciones inmediatas contra Giovanna Argüelles, calificando su gestión en la CEDH como una farsa. “Si ustedes la pusieron, ustedes la quitan”, declaró contundentemente, dejando claro su desprecio hacia las autoridades que, según ella, solo simulan trabajar por los derechos humanos.
A pesar de dos juicios abiertos por violaciones a sus derechos, la mujer aseguró que todo está «congelado», reflejo de un sistema judicial que calificó de corrupto e ineficaz. “Estamos más solas que nunca, y los abusadores están siendo protegidos desde la Oficialía Mayor. ¿Qué están esperando? ¿Que nos maten para actuar?”, exclamó con rabia.
La víctima lanzó una última advertencia a las autoridades: «Nosotras valemos más muertas que vivas, pero no vamos a quedarnos calladas. Esto se les va a salir de las manos». Un mensaje crudo y directo que expone una crisis que las autoridades ya no pueden ignorar.
En un país donde la violencia hacia las mujeres sigue siendo una epidemia, este testimonio se suma a una larga lista de denuncias que evidencian un sistema que, para muchas, representa más un obstáculo que un apoyo.
